La vida es muy corta como para realizar películas sin sentido, postula la cineasta Szumowska


La directora polaca Malorzata Szumowska, ganadora del Oso de Plata del Festival Internacional de Cine Berlín, durante la charla que ofreció ayer en Guadalajara Foto: Agencia Reforma

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Son tiempos dificiles. En tiempos de guerra, después de una pandemia y un sentimiento pesimista generalizado, la directora polaca Malorzata Szumowska, una de las invitadas estelares de la edición 37 del Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG), afirma que no queda tiempo para hacer películas o serie sin sentido.
“No hay tiempo que perder: la vida es corta para hacer cine sólo para entretener hay que hacer películas importantes con una voz fuerte”, postuló.
Es por eso que ha rechazado varias ofertas de realización de filmes en inglés y ahora, más que nunca, busca hacer películas profundas como las de sus grandes ídolos, como Andrei Tarkovsky, quien encabeza esa lista.
Parece que Szumowska lo ha conquistado todo. Sus películas han ganado premios internacionales en Europa y han producido películas de nombres gigantes como Lars von Trier.
En 2015 ganó el Oso de Plata a la mejor dirección en el Festival Internacional de Cine de Berlín por su película Body/Cialo. En 2018, estrenó Mug, película por la que recibió el Gran Premio del Jurado en la edición 68 del Festival Internacional de Berlín.
Ahora, para ella es sobre todo importante volver a casa, volver a Polonia y hacer las películas que cuenten mañana lo que vive su comunidad en la actualidad.
“Tomar decisiones conscientes a la hora de hacer cine y no tomar dos años para hacer algo que no tiene sustancia o significado: incluso cuando producciones en inglés me siento desconectada de mi identidad, mi país, mi lenguaje, creo que un creador se tiene que preguntar en algún momento si quieres hacer dinero, si quieres crear un nombre, una marca, con tus películas”.
Por eso su renuncia a las plataformas es inamovible, dice que no quiere hacer cine para entretener a públicos específicos y luego desaparecer.
“Quiero usar mis habilidades y mi experiencia para crear algo que realmente quiero ver. No estoy tan de acuerdo por mi experiencia con las plataformas, porque creo que no te dan como creador el reconocimiento que mereces.
“Entre el mar de contenido es difícil encontrar un nombre, quienes consumen ese contenido no están siguiendo películas de Almodóvar o de Martin Scorcese, están buscando que los entretenga. Aún no he hecho series, aunque me han ofrecido. No pienso pasar dos años de mi vida haciendo algo que no va a permanecer. La vida es muy corta, me quiero concentrar en mis películas y la vida de las plataformas son limitadas”.
Que la vida es corta es algo que el conflicto armado entre Rusia y Ucrania le grabó con mucho énfasis. Antes de que se desatara el conflicto con la escalada en la que se encuentra ahora, Malgorzata estuvo a punto de aceptar la comisión de una serie que tendría que grabar en Londres, lejos de su familia.
“No podía ir a Londres mientras la gente estaba viviendo este terrible hecho. Se sintió raro tener que irme y cuando por fin dije que no sentí un gran alivio, quería quedarme en mi país, con mi hijo”, dijo.

Proyectan el documental Mamá, del director tzotzil Xun Sero

Una conversación sensata, donde hay absoluta sinceridad y reconocimiento es lo que plantea el director tzotzil Xun Sero en su película Mamá, un documental que presenta por primera vez a nivel nacional en la edición 37 del Festival Internacional de Cine en Guadalajara.
El trayecto de esta película, que cambió por completo a la familia de Xun, comenzó en 2016, cuando el realizador era estudiante de la Escuela de Cine Documental de San Cristóbal de las Casas, en Chiapas.
Escribió este pensamiento guión en su propia relación con su madre, una historia de silencios y culpa: una reflexión que comenzó con el cuestionamiento sobre su masculinidad.
“Me di cuenta de que una de las personas más próximas que vivieron un tipo de violencia mía era mi madre, porque crecí culpándola de no tener un padre. Siempre se asocia que si una mujer no tiene un hombre a su lado es porque algo hizo mal y yo me lo creí: crecí creyendo que mi madre era mala”, explica el director.
Cuando se dio cuenta, tras varias reflexiones, del daño que le había causado a su madre, Xun Sero explica que fue como una golpiza emocional.
Tras una serie de entrevistas comenzó a entender la riqueza que tenía la historia de su madre y comenzó a rodar en 2015 a través de un fondo del Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine).
Al hacerlo se dio cuenta de que quería contarla con toda su profundidad sin victimizar a su madre.
“Quería que la mujer representó sí capaz del dolor pero no se despojase de la dignidad que tiene y la fuerza de haber salido adelante”, explica el director.
En la película que forma parte de la competencia del Premio Mezcal, la madre de Xun Sero cuenta su experiencia alrededor de su casa, mientras hace la comida o echa las tortillas al comal y rodeada de otras mujeres.
El director afirma que este no es un filme desde una perspectiva femenina. Aunque el personaje principal y prácticamente la única voz que se escucha en la película es de una mujer, su madre, el filme es sobre todo un reconocimiento de las violencias que los hombres ejercen hacia las mujeres y de un primer intento de cambiarlo.

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